domingo, 17 de octubre de 2021

A la biblioteca



Vamos a la biblioteca,

De la mano te voy a llevar,

A mirar por los estantes,

Y muchos libros hojear,


Vamos primero por los cuentos,

Seguro te agradarán,

Pero no olvidemos los poemas,

Esos te encantarán,


Vamos a la biblioteca,

Pero guarda silencio,

Pero si algún libro te impresiona,

Guárdalo para otro momento,


¡Ven! acá están los de historia,

Mira cómo te cuenta

Cada una de sus memorias

De tiempos pasados


No pases de lado los de biología,

Compañeros fieles,

¡Mira los de geografía!

Todos son ciencia,


También están los de literatura,

Esos son los mejores

Si te gusta la aventura,

Te trasladan a otros tiempos,


Muchos libros, muchas especialidades,

La biblioteca es un mundo, 

De muchas posibilidades,

Y viajes al pasado.


Deja que un autor te cuente

Parte de su vida,

Aunque escribir sea pretexto,

Seguramente será salida.


Autor: Profesor Obed Arizmendi Nah

martes, 12 de octubre de 2021

Mi óbito por tu ausencia

 


Doy vida a estos versos y derramo mis lágrimas sobre el papel que los ve nacer, derramo cada una de ellas con dolor y tristeza, nada puede comparase a tu ausencia,

Derramo lágrimas de sangre entre las copas con las que ayer brindé por tu amor, sigo distante entre las palabras y sin basilar me ausento en un verso que debía llegar hasta ti.

Pútrida y nefasta se ha vuelto la vida sin algún sentido, ni una razón o aliento, toda mi vista se vuelve roja, como la sangre que deje derramar de mis venas sin dudarlo,

No puedo dejar de pensar en todo lo que se llevó el viento, tus palabras, tus besos, tal vez sea mejor así, así tan fácil como dejar de existir y perderme en el recuerdo y el silencio,

Mostrarme al mundo sin siquiera haber existido entre tus brazos, sin imaginar, sin juzgar la vida que arduamente tortura mis más sublimes sentimientos a la mujer que no dejé de amar,

Que el mar se llevara las cenizas de mi historia, de una luna nueva encajada en mi memoria, de un ferviente sol que quemó mis ganas de vivir sin condiciones, atado a las patas de tu cama,

Insolente me vuelvo entre los más innecesarios motivos por dejar derramar mi copa, más me alcance la parca y me arrebate la vida dejándome aislado en una memoria ajena,

No volveré el amanecer, ni tampoco las estrellas, no he de sentir el roce del aire en mi cara, ni mi boca deja de pronunciarte, aunque muerto ¿por qué no me enseñas a olvidarte?

lunes, 11 de octubre de 2021

No te diré adiós

 

Han de callarse las palabras de mi boca,

no volverán a salir de ella,

 así lo prefiero, sin don ni pena,

 aunque todo pierda en la esperanza.


Me seguiré negando en la mañana, 

dejaré de existir entre las tinieblas,

 aun así me negaré nuevamente en los reproches

 que mi mente quiso ofrecerte y lo impidió mi corazón.


Más no te diré adiós, aunque ya hace tiempo que partiste 

y me niegas tu voz, la que medio vida algún día, 

pero fallé en mi intento por protegerte, renegado en el infierno, 

seguiré buscando una oportunidad,


Aun así me torturen las penas nefastas del Mefistófeles  

que hace arder de odio mi dolor, 

eyaculando la codicia de mi mal humor, 


Pero no te diré adiós, ni te desterrare de mi alma, 

pues no me pertenece y ese derecho no tendré,  

 aunque sé que no piensas más en lo que fue, 

tal vez me sigan torturando esas noches de pasión,

 sin poder respirar porque  falta tu aire,           


No pienso decirte adiós ni por un instante,

 aunque para mi ego suena interesante, no lo haré, 

 aunque me has condenado a tu ausencia y en el purgatorio me encuentre atrapado, 

porque por tus besos al cielo no pude llegar.                                  


Ignaro de mi irrealidad de falsas esperanzas,

de logros perdidos que me han de convertir en un matarife humano,

 sediento de sangre, dolor, de penas

 y llantos que el tiempo jamás dejara de recordar.


Pero aun así jamás te he de decir adiós, 

aunque con el tiempo me odies por haberte amado algún día 

que todo me dejaste gris y solvente las deudas con el ayer

 y todo se perdió, más no te diré adiós.


Autor: Obed Arizmendi Nah (Arlequín Sin Remedio)

¡Ya se ha despertado!

  ¡Ya se ha despertado! Ya abrió los ojos y frunció su entre ceja, Saltó de la cama y con la pijama puesta bajó la escalera, ¡Ya se ha...